Toallas: ¿cómo lavarlas? Lavado de toallas

Lo más importante para mantener las propiedades de las toallas durante muchos años es lavarlas adecuadamente. Es imprescindible lavar las toallas nuevas antes del primer uso. En primer lugar, porque una toalla nueva sin lavar no absorberá bien la humedad de nuestra piel.

En segundo lugar, el lavado nos permitirá deshacernos de los componentes químicos utilizados en la producción de las toallas, así como de cualquier impureza relacionada con el transporte y la permanencia en los estantes de las tiendas. Entonces, ¿cómo lavar las toallas? Lo más importante es seguir las instrucciones que los fabricantes incluyen en las etiquetas.


Primer lavado de las toallas

Las toallas nuevas deben prepararse adecuadamente antes de su uso. El primer lavado permite eliminar el exceso de tinte y de productos químicos. Pero no solo esto, la preparación adecuada de las toallas para su primer uso las hace más absorbentes y mantiene sus colores vivos durante más tiempo.

Antes del primer lavado, es recomendable remojar las toallas en agua fría durante al menos un día. ¿Para qué sirve este procedimiento? Durante este tiempo, el exceso de tinte y cualquier sustancia química se disolverán en el agua. En las toallas bien empapadas, las fibras de algodón con las que están hechas se abren, lo que mejora directamente su capacidad de absorción. Agregar una pequeña cantidad de vinagre al agua ayuda a mantener los colores vivos por más tiempo.

Las toallas deben lavarse por separado, sin mezclarlas con otros artículos o ropa interior. Gracias a esto, mantendrán su esponjosidad durante más tiempo. Además, es natural que suelten pequeñas fibras durante los primeros lavados. Si las lavamos junto con otras prendas, estas fibras pueden adherirse a ellas, dándoles un aspecto poco estético.

Tampoco debemos sobrecargar el tambor de la lavadora, ya que así el agua y los detergentes podrán penetrar mejor en las toallas. Es fundamental separar las toallas claras (blancas, color marfil, beige, etc.) de las de colores para evitar que las claras se vuelvan grises o se impregnen de color. También es recomendable elegir un programa de lavado delicado para evitar arrugas.

 

¿A cuántos grados se deben lavar las toallas?

Mira la etiqueta para ver cuáles son las recomendaciones del fabricante para el lavado y cuidado de las toallas. La temperatura de lavado dependerá de la composición del material. Vale la pena recordar que lavar a altas temperaturas acelera el desgaste de las toallas. Por ello, es mejor lavarlas a la temperatura más baja posible.

¿A qué temperatura se deben lavar las toallas?

La temperatura de lavado depende del tipo de toallas y del algodón del que estén hechas. Por lo tanto, el criterio más adecuado para elegir la temperatura correcta son las indicaciones de la etiqueta. La mayoría de las veces, se recomienda lavar las toallas a 40 °C o 60 °C. Evita lavar las toallas a 90 °C, pues de esta manera el material se deteriora rápidamente y pierde su suavidad. Solo las toallas de hoteles y hospitales se someten a este tipo de lavado para eliminar completamente la suciedad, bacterias y gérmenes.

También es recomendable lavar las toallas nuevas por separado durante los primeros lavados, sin mezclarlas con la ropa. ¿Por qué es tan importante? Porque las toallas nuevas liberan pequeñas fibras que pueden adherirse a otras prendas.
Por lo general, las toallas deben lavarse a 60°C, aunque si no están muy sucias, reducir la temperatura a 40°C será suficiente para eliminar la suciedad. Sin embargo, las toallas de terciopelo no deben lavarse a más de 40°C para conservar su suavidad y color.

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¿Con qué lavar las toallas?

Para lavar las toallas, es mejor utilizar detergentes líquidos en lugar de detergentes en polvo, ya que estos últimos se enjuagan peor, lo que puede hacer que las toallas se vuelvan más ásperas y menos absorbentes. Además, nunca se debe usar demasiado detergente.

También es importante elegir el producto adecuado según el color de las toallas: uno específico para toallas claras y otro para las de color. De esta manera, las toallas claras no se volverán grisáceas y las de colores conservarán su intensidad por más tiempo.
No se recomienda añadir suavizantes al lavado, ya que reducen la capacidad de absorción de las toallas. Lo mismo ocurre con los blanqueadores, que debilitan las fibras y hacen que las toallas sean más propensas a dañarse. 

Para aumentar la suavidad y esponjosidad de las toallas después de varios lavados, se puede agregar un vaso de vinagre blanco al ciclo de lavado de vez en cuando. Este truco casero, probado durante años, también ayuda a eliminar el olor a humedad de las toallas.
Otro método para mejorar la suavidad y esponjosidad de las toallas es añadir media taza de bicarbonato de sodio al lavado.

Lavar las toallas con agua dura

El agua dura dificulta la disolución de los detergentes, lo que en la práctica se traduce en toallas mal lavadas y, a menudo, con un olor desagradable. Además, en agua dura, es más difícil enjuagar los detergentes de entre las fibras, lo que hace que las toallas se vuelvan ásperas y desagradables al tacto. Es más, pueden quedar residuos de detergente en polvo y marcas poco estéticas en las toallas y la ropa.

¿Cómo lidiar con este problema? La solución es cambiar el detergente en polvo por uno líquido o en gel. Al estar ya disuelto, su acción sobre los tejidos es más efectiva. Si el agua es muy dura, conviene considerar el uso de un ablandador de agua, que mejorará sus propiedades y facilitará el lavado.

¿Con qué frecuencia se deben lavar las toallas?

La frecuencia de lavado de las toallas es una cuestión individual y depende de su uso y de las condiciones del baño. Si el cuarto está mal ventilado y suele acumularse vapor de agua, es recomendable lavar las toallas con mucha frecuencia, incluso cada 2 o 3 días. Recuerda que la humedad crea el mejor ambiente para el desarrollo de bacterias y microorganismos, que pueden transferirse de la toalla a la piel y luego al organismo.

Si alguien de la familia está enfermo, las toallas deben lavarse con mayor frecuencia para evitar la propagación de gérmenes. También es importante lavar a menudo las toallas de manos, ya que son las que más se utilizan y permanecen húmedas durante mucho tiempo, lo que favorece el desarrollo de bacterias. Al fin y al cabo, el propósito de lavarse las manos no es volver a contaminar la piel inmediatamente con gérmenes a través de la toalla.

Secar toallas: ¿cómo hacerlo?

El centrifugado no es el mejor aliado de las toallas, ya que puede provocar arrugas y acelerar su desgaste. Por eso, es preferible configurar la lavadora para que centrifugue a la mínima velocidad. La mejor opción para secar las toallas es utilizar una secadora, ya que deja las toallas suaves y esponjosas durante mucho tiempo.
Sin embargo, si no se dispone de una secadora, lo ideal es colgar las toallas al aire libre inmediatamente después del lavado, aunque no necesariamente en un lugar muy soleado.

La acción de los rayos solares puede afectar negativamente a los tintes utilizados en la fabricación de las toallas, perdiendo estos su intensidad. Además, secar las toallas directamente al sol puede hacer que se vuelvan más ásperas. Es importante colgarlas de manera uniforme para evitar que se formen arrugas. También se recomienda colgar las toallas después de cada uso para evitar que queden húmedas por mucho tiempo en el baño. Si se dejan mojadas por periodos prolongados de tiempo, aparecerán tanto bacterias como un olor desagradable. 

Lavadora, secadora o al aire fresco

El centrifugado no es el mejor aliado de las toallas, ya que puede provocar arrugas y acelerar su desgaste. Por eso, es preferible configurar la lavadora para que centrifugue a la mínima velocidad. La mejor opción para secar las toallas es utilizar una secadora, ya que deja las toallas suaves y esponjosas durante mucho tiempo.
Sin embargo, si no se dispone de una secadora, lo ideal es colgar las toallas al aire libre inmediatamente después del lavado, aunque no necesariamente en un lugar muy soleado.

La acción de los rayos solares puede afectar negativamente a los tintes utilizados en la fabricación de las toallas, perdiendo estos su intensidad. Además, secar las toallas directamente al sol puede hacer que se vuelvan más ásperas. Es importante colgarlas de manera uniforme para evitar que se formen arrugas. También se recomienda colgar las toallas después de cada uso para evitar que queden húmedas por mucho tiempo en el baño. Si se dejan mojadas por periodos prolongados de tiempo, aparecerán tanto bacterias como un olor desagradable.

Las toallas no se planchan

Al colgar las toallas de manera uniforme para secarlas, evitamos que se formen arrugas. De lo contrario, sería necesario plancharlas, lo cual no es recomendable para las toallas. Al plancharlas, aplastamos los bucles del tejido, lo que hace que las toallas pierdan esponjosidad y capacidad de absorción.

Sin embargo, podemos planchar las toallas destinadas a los niños pequeños, ya que el calor puede eliminar las posibles bacterias que permanezcan en la toalla incluso después del lavado. En este caso, es recomendable ajustar la plancha a una temperatura no superior a 150 °C y, preferiblemente, planchar a través de un paño húmedo o usando la función de vapor.

Al comprar toallas, es preferible elegir aquellas de buena calidad, hechas 100 % de algodón. Si las cuidamos adecuadamente, sabemos cómo lavarlas y cómo secarlas, sin duda nos durarán muchos años y serán un hermoso adorno para el cuarto de baño.  

Las toallas no se planchan

Al colgar las toallas de manera uniforme para secarlas, evitamos que se formen arrugas. De lo contrario, sería necesario plancharlas, lo cual no es recomendable para las toallas. Al plancharlas, aplastamos los bucles del tejido, lo que hace que las toallas pierdan esponjosidad y capacidad de absorción.

Sin embargo, podemos planchar las toallas destinadas a los niños pequeños, ya que el calor puede eliminar las posibles bacterias que permanezcan en la toalla incluso después del lavado. En este caso, es recomendable ajustar la plancha a una temperatura no superior a 150 °C y, preferiblemente, planchar a través de un paño húmedo o usando la función de vapor.

Al comprar toallas, es preferible elegir aquellas de buena calidad, hechas 100 % de algodón. Si las cuidamos adecuadamente, sabemos cómo lavarlas y cómo secarlas, sin duda nos durarán muchos años y serán un hermoso adorno para el cuarto de baño.