Grifo termostático: ¿qué es y cómo funciona?

¿Quieres ahorrar en tus facturas de agua? ¿Estás cansado de los cambios bruscos de temperatura en la ducha? ¿Quieres proteger a tus hijos del agua demasiado caliente? Opta por un grifo termostático.


Los grifos termostáticos de baño están ganando cada vez más popularidad. Esta tendencia no es fruto de ninguna moda, sino de los beneficios reales que este tipo de grifo da al usuario. Recomendamos los grifos termostáticos especialmente a aquellos clientes que se quejan de cambios frecuentes e inesperados de temperatura o presión del agua.

Esto ocurre cuando en casa hay una presión de agua inestable y un uso adicional del agua por parte de la lavadora, el lavavajillas, otro miembro de la familia o un vecino provoca una caída repentina de la temperatura del agua (por ejemplo, en la ducha). Estas situaciones repetitivas no solo son molestas, sino también peligrosas, ya que pueden causar quemaduras en la piel.

¿Cómo funciona un grifo termostático?

Se trata de un grifo que tiene un mecanismo incorporado para mezclar agua fría y caliente, de modo que, justo al abrir el flujo de agua, esta salga a la temperatura deseada. Es necesario ajustar el grifo termostático a la temperatura adecuada. Su mecanismo interno mezclará las proporciones de agua caliente y fría en cuestión de segundos para que el agua salga a la temperatura establecida.

De esta manera, se evita el riesgo de quemaduras (cuando el agua sale demasiado caliente de inmediato) o de tener que lavarse con agua fría (lo que puede resultar desagradable para algunos). Además, el mecanismo termostático permite un ahorro significativo, ya que evita desperdiciar agua mientras se espera a que alcance la temperatura correcta.

Grifo termostático: ¿qué debes saber?

El elemento termostático controla el mecanismo que mezcla el agua caliente y fría en el grifo, asegurando que la temperatura se mantenga constante a pesar de las variaciones en la presión del flujo de entrada. Es decir, el agua se mantendrá a la temperatura que hayas ajustado previamente. El grifo termostático "recuerda" esta configuración y solo cambia la temperatura si tú la modificas manualmente. Por lo tanto, mantener la temperatura estable del agua es la principal ventaja de este tipo de grifos.

La temperatura del agua en los grifos termostáticos se puede ajustar entre 15 y 60 °C, con una precisión de +/- 1 °C. La mayoría de los modelos disponibles en el mercado cuentan con un sistema de seguridad que evita aumentos accidentales de la temperatura, una característica que los hace especialmente recomendables para quienes buscan mayor seguridad, por ejemplo, para sus hijos.

Los grifos de baño termostáticos poseen una serie de ventajas que los hacen cada vez más populares en los hogares españoles. Si estás cansado de las sorpresas desagradables en la ducha, puede que este tipo de grifo sea tu mejor aliado.

En resumidas cuentas, un grifo termostático nos garantiza que la temperatura del agua sea constante y que no se vea afectada por el uso que otras personas o electrodomésticos hacen de ella. Esto aumenta tanto el confort como la seguridad en la ducha.

¿Dónde instalar un grifo termostático?

Al instalar un grifo termostático, por ejemplo, en un lavabo, se protege a los niños de posibles quemaduras causadas por un chorro de agua demasiado caliente. Los niños pueden lavarse las manos de manera segura y autónoma, ya que los padres tienen la certeza de que el agua no superará los 38 °C. Además, algunos grifos termostáticos cuentan con aislamiento térmico, lo que evita que la carcasa se caliente, y aislamiento acústico, que reduce el ruido del agua al fluir.

También se recomienda la instalación de un grifo con termostato en la bañera y la ducha. En ambos casos, permite mantener una temperatura del agua constante mientras nos lavamos. De esta forma evitamos situaciones en las que, estando bajo la ducha, de repente nos cae un chorro de agua demasiado fría o demasiado caliente. Lo mismo ocurre con los grifos de bañera: un grifo con termostato garantiza la comodidad de bañarse en agua a una temperatura determinada.

Tipos de grifos termostáticos

Hoy en día casi todos los tipos de grifo tienen modelos con termostato incorporado. El mecanismo en sí no es visible a primera vista, por lo que al elegir un grifo para el baño o la cocina, vale la pena leer atentamente las descripciones del producto. Hay grifos de bañera, lavabo, bidé, y ducha  disponibles en el mercado. Pero no solo para el baño, pues también podemos encontrar grifos termostáticos, por ejemplo, para la cocina. Además, el mecanismo para mantener una temperatura constante del agua está disponible tanto en modelos empotrados como de pie.

Grifo de ducha con termostato

Este es el tipo de grifo termostático más elegido. Es bajo la ducha donde más se nota un cambio repentino en la temperatura del agua. Ajustarla a la temperatura deseada toma solo unos instantes, lo que influye no solo en la comodidad del baño, sino también en el consumo de agua.

El mecanismo de mantenimiento de temperatura constante está disponible tanto en modelos tradicionales como empotrados. Al abrir la válvula del grifo, en pocos segundos el agua sale a la temperatura establecida, sin riesgo de quemaduras por un chorro demasiado caliente ni de un inicio de ducha desagradablemente frío.

Grifo de bañera con termostato

Los amantes de los baños calientes y relajantes saben lo irritante que es cuando de repente el agua comienza a fluir demasiado fría del grifo de la bañera. Para que el baño sea realmente agradable, el agua debe tener una temperatura determinada. Los grifos termostáticos de bañera se adaptan perfectamente a esta necesidad, garantizando que se mantenga la temperatura establecida del agua que fluye hacia la bañera.

Ventajas de usar grifos termostáticos

Los grifos termostáticos también ofrecen beneficios económicos. Aunque su precio inicial es más elevado que el de otros tipos de grifos, el ahorro en las facturas de agua compensa rápidamente la inversión. De hecho, instalar un grifo termostático puede reducir el consumo de agua hasta en un 40%.

Este ahorro se debe a que el tiempo necesario para ajustar la temperatura del agua que sale del grifo se reduce considerablemente. En instalaciones sin recirculación de agua caliente, el flujo de agua fría puede durar unos segundos más que en aquellas con recirculación. Sin embargo, el tiempo total de ajuste de temperatura sigue siendo mucho menor en comparación con los grifos monomando, y aún más en relación con los grifos de doble mando.

Además, muchos grifos termostáticos cuentan con un botón “eco” que reduce el caudal de agua en aproximadamente un 50%. Si se necesita un flujo mayor, basta con presionar nuevamente el botón. Esta función permite ahorrar aún más agua y es especialmente útil en situaciones donde no se requiere un chorro potente, como al lavarse las manos.

¿Vale la pena instalar un grifo con termostato?

Si enfrentamos problemas con fluctuaciones en la temperatura del agua durante el baño o la ducha, lo que afecta a nuestra comodidad diaria, entonces elegir un grifo termostático es una buena decisión. Pero hay otros factores que también lo respaldan.

Los grifos termostáticos son recomendables también cuando en la casa hay niños pequeños o personas con limitaciones de movilidad (que tienen dificultades para ajustar manualmente el grifo o la mezcla de agua). Los más pequeños pueden usar el lavabo, la ducha o la bañera de forma autónoma sin el temor de quemarse.

Además, es un ahorro real de agua y energía, lo que se refleja ya en los primeros meses de uso en las facturas.