
¿Grifo de pared, empotrado, de pie o quizás de suelo? ¿Cómo elegir el mejor modelo? ¿En qué fijarse antes de comprar? ¡Descúbrelo!
Un grifo de lavabo se acciona unas 30 veces al día, lo que equivale a casi 11.000 usos al año. Muchísimos, ¿verdad? Si buscas una solución duradera, antes de comprar debes fijarte no solo en el diseño, sino también en otros parámetros importantes. Aquí te contamos qué deberías tener en cuenta antes de elegir el mejor modelo para tu baño.
¿Qué debes tener en cuenta al elegir un grifo para lavabo?
1. No existe un modelo perfecto de grifo de lavabo que quede bien en todos los baños y satisfaga a todos los miembros del hogar. Por eso, antes de comprar un modelo concreto, piensa bien qué esperas de este dispositivo. ¿Debe ser sencillo o incorporar las últimas tecnologías? ¿Te gustaría que ayudara a ahorrar agua y energía? ¿Lo vas a usar solo tú o también otros miembros de la familia, como niños o personas mayores? Una vez tengas claras estas respuestas, te resultará mucho más fácil tomar la decisión correcta.
2. El grifo del lavabo debe adaptarse al modelo específico de lavabo. Esto es importante no solo por razones visuales, sino sobre todo por motivos funcionales. Un grifo mal dimensionado dificultará lavarse las manos cómodamente, y una boquilla demasiado corta o larga hará que el agua no fluya hacia el fondo del lavabo, sino que se salpique por los bordes.
3. El grifo del lavabo también debe armonizar con el estilo decorativo elegido para el baño. Una estética coherente en el espacio contribuye a crear un ambiente que favorezca el descanso y el bienestar
- Importante: Al elegir la grifería para el baño, puedes optar por comprar un conjunto completo de grifos de la misma serie. Así tendrás la garantía de que el espacio se verá armonioso. Pero nada impide que escojas un modelo diferente de grifo para cada elemento (bañera, ducha y lavabo), siempre que tengan algún rasgo común que los conecte entre sí, para evitar que el conjunto parezca aleatorio o caótico.
Grifos de lavabo: clasificación según el tipo de instalación
Los grifos de lavabo se diferencian en muchos aspectos, algunos más relevantes que otros. Empecemos el análisis distinguiendo los modelos según su forma de instalación. En esta categoría se pueden identificar seis tipos principales de grifos. Conoce sus ventajas y desventajas.
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Grifo de lavabo de pie
Bajo esta misma denominación se incluyen en realidad dos tipos de grifos: los montados directamente sobre el lavabo y los instalados sobre la encimera. Ambos modelos gozan de gran popularidad entre los clientes y cuentan con numerosas ventajas.
- Grifo montado sobre el lavabo
Es, sin duda, el modelo más popular y más ampliamente representado en el mercado de grifería de baño. Su constante demanda se debe a la gran variedad de diseños disponibles y a lo sencillo que resulta instalarlo. Pero atención: este tipo de grifo está destinado a lavabos específicos, concretamente aquellos que cuentan con un orificio especial fabricado de serie (generalmente se trata de lavabos colgantes poco profundos y lavabos integrados en muebles).
Como indica su nombre, el grifo se instala directamente sobre el lavabo y se conecta a la instalación de agua mediante mangueras flexibles. Todo el proceso lleva poco tiempo y no requiere contratar a un especialista. Si eliges este modelo de grifo, podrás montarlo fácilmente por tu cuenta.


- Grifo montado sobre la encimera
Dado que se instala sobre la encimera, este modelo es considerablemente más alto y estilizado que el anterior. Luce especialmente bien junto a lavabos de encimera poco profundos (sobre todo aquellos de aspecto modernista) y con lavabos discretos empotrados en la encimera. Por lo general, el grifo se monta detrás del lavabo, aunque nada impide instalarlo un poco más cerca, a un lado u otro del lavabo.
Importante: Para que el uso del grifo sea cómodo, debe instalarse de manera que la distancia entre el caño y el borde del lavabo sea de aproximadamente 15 cm.
La oferta de grifería de encimera es muy amplia, por lo que encontrarás fácilmente un modelo que se adapte al estilo de tu baño. Puedes elegir entre diseños clásicos, minimalistas e incluso muy futuristas.


- Grifo empotrado para lavabo
Este es un modelo muy discreto y elegante, especialmente recomendado para baños con estilo loft, minimalista o moderno, así como para aquellos que no disponen de mucho espacio. Ocupa poco lugar, ya que todos sus elementos de instalación quedan ocultos dentro de la pared. En el exterior solo se ven dos componentes: la palanca y el caño.
La grifería empotrada luce muy bien acompañando lavabos profundos con forma de cuenco. Puede instalarse a una altura considerable (lo ideal es a unos 25–35 cm del borde superior del lavabo).
Suele tener un diseño simple y sutil, por lo que no recarga visualmente un interior decorado de forma sobria. Sin embargo, hay que tener en cuenta que su instalación es bastante compleja y requiere hacer un hueco en la pared. Si deseas tener un grifo empotrado en tu baño, planifica su instalación con antelación, ¡antes de colocar los azulejos!


- Grifo de lavabo montado en la pared
Es algo similar al modelo anterior (se instala en la pared), pero se caracteriza por un tamaño considerablemente mayor. A diferencia de la grifería empotrada, su mecanismo no queda oculto en la pared, sino que permanece visible en el exterior. Esto tiene sus ventajas y desventajas.
Sin duda alguna, la mayor ventaja es la facilidad de instalación. No es necesario picar toda la pared. Basta con hacer los orificios adecuados en los azulejos, conectar el grifo a la instalación y listo. Sin embargo, al no ocultar ninguna parte del conjunto, el aspecto general es bastante voluminoso y ocupa mucho espacio. Es mejor evitar este tipo de grifos en baños muy pequeños, ya que podría recargar aún más el conjunto.
Los grifos montados en la pared quedan mejor en baños de estilo clásico y combinan bien con lavabos grandes y altos. Son una buena elección si buscas una renovación rápida y sencilla.
- Grifo de lavabo montado en el suelo
Hasta hace poco, este tipo de grifo solo se usaba junto a impresionantes bañeras exentas. Hoy en día, se introduce cada vez más en baños modernos y espaciosos como un complemento llamativo para el lavabo (generalmente también exento).
Un grifo montado en el suelo tiene una apariencia sumamente elegante y eleva notablemente el nivel estético del baño, pero no es adecuado para cualquier espacio. Debido a su tamaño, requiere una superficie amplia; de lo contrario, puede resultar abrumador y hacer que el baño sea poco funcional.
Su instalación tampoco es de las más sencillas y debe realizarse en las primeras etapas de la obra o reforma. Lo más recomendable es dejar el montaje en manos de profesionales.


Grifos de lavabo: clasificación según el modo de uso
Otra categoría importante que deberías tener en cuenta al elegir un grifo para el lavabo es su modo de uso. Este aspecto es relevante por dos motivos:
1. Influye en la comodidad al utilizar el lavabo.
2. Afecta al consumo de agua, por lo que tiene un impacto tanto ecológico como económico.
En esta categoría distinguimos cuatro variantes principales, que en términos generales pueden dividirse en tradicionales y modernas.
- Grifo de lavabo monomando
Es actualmente el modelo de grifo de lavabo más popular, con un único mezclador para el agua caliente y fría. Se ajusta la temperatura deseada desplazando la palanca en forma de arco (de izquierda a derecha y viceversa). Su uso es muy sencillo, aunque en ocasiones puede llevar algo de tiempo encontrar la temperatura ideal (especialmente cuando lo utiliza un niño).
Un aspecto importante es que la grifería monomando es más respetuosa con el medio ambiente que su equivalente bimando y permite ahorrar hasta un 30 % más de agua. Además, con frecuencia incluye funciones adicionales que ayudan a reducir aún más el consumo.


- Grifo de lavabo bimando
Es un modelo con mandos clásicos para el agua fría y caliente. Cada vez se elige con menos frecuencia para baños domésticos debido a su uso algo incómodo y a la dificultad para ajustar la temperatura ideal del agua (hay que abrir ambos mandos al mismo tiempo y regularlos durante un rato para que el agua se mezcle adecuadamente). Por esta razón, es una opción considerablemente menos eficiente que la monomando.
Sin embargo, cuenta con un grupo fiel de admiradores, especialmente entre los amantes del estilo retro. ¡En un baño vintage, un grifo de diseño clásico con dos mandos es casi un elemento obligatorio!


- Grifo sin contacto para lavabo
Este tipo de grifo se encuentra principalmente en centros comerciales, cines u oficinas, es decir, en lugares con un alto tránsito de personas. Sin embargo, cada vez más gente decide instalarlo también en sus propios baños. Es una opción muy higiénica y económica. El grifo está equipado con un sensor de movimiento (fotocélula) que activa automáticamente el flujo de agua al colocar las manos bajo el caño (no es necesario tocar nada ni manipular mandos o palancas). El agua deja de salir en cuanto el sensor deja de detectar movimiento, eliminando así por completo el riesgo de que alguien en casa deje el grifo abierto y cause una inundación.
Los grifos sin contacto también permiten ahorrar hasta el doble de agua en comparación con los tradicionales. Es cierto que necesitan electricidad para funcionar, pero una batería de 6 V (estándar en este tipo de dispositivos) puede durar varios años, y su reemplazo no representa un gasto elevado.
Además, existen grifos electrónicos que funcionan conectados a la corriente mediante un transformador de 100–230 V AC, 50–60 Hz, 6 V DC. En este caso, es necesario planificar la instalación eléctrica con antelación.


- Grifo de lavabo con pulsador
Al igual que el modelo anterior, es una buena opción si te preocupa el medioambiente y deseas ahorrar agua. Su mecanismo de funcionamiento es muy sencillo: el grifo se activa al presionar la parte superior del mismo y corta automáticamente el flujo de agua tras un tiempo determinado (normalmente entre 6 y 15 segundos). Debido a su facilidad de uso y al control preciso del caudal, se recomienda principalmente para baños públicos, especialmente porque minimiza el riesgo de inundaciones.
Grifos para lavabos: funciones y características adicionales
Los grifos de lavabo también pueden diferenciarse por otros aspectos, como por ejemplo:
- Temperatura del agua
Según este criterio, los grifos de lavabo pueden dividirse en dos grandes grupos: los estándar (es decir, todos los modelos para agua caliente y fría) y los grifos para agua fría o premezclada. Estos últimos se utilizan sobre todo en espacios públicos y en cuartos de servicio o lavaderos.
A esta categoría también puede añadirse otro tipo de grifo: el termostático. El termostato, ubicado en el cuerpo del grifo, mantiene constante la temperatura del agua que sale, según el valor que hayamos ajustado (el cual se puede modificar fácilmente). Esta solución permite ahorrar tanto agua como energía y, además, reduce el riesgo de quemaduras (lo cual es especialmente importante si hay niños pequeños que usan el lavabo).
Un grifo termostático es una excelente opción si en tu instalación de agua hay frecuentes variaciones de presión, ya que garantiza una temperatura constante en todo momento y es una solución duradera a largo plazo. Sin embargo, no se recomienda instalar grifos termostáticos junto con calentadores de agua instantáneos, ya sean eléctricos o de gas.
- Tipo de caño
El grifo del lavabo puede tener un caño fijo o móvil. Este último se puede mover libremente hacia la derecha o hacia la izquierda, lo que facilita el uso del lavabo en el día a día.
- Equipamiento
Los grifos para lavabo pueden ser sencillos o estar equipados con otros accesorios y funciones adicionales. Vale la pena prestar atención, entre otras cosas, al aireador, es decir, un pequeño filtro colocado en el caño que oxigena suavemente el agua y hace que consumamos menos.
Otro accesorio interesante es el rociador tipo bidé: una solución muy higiénica y práctica, especialmente útil en baños pequeños (un solo dispositivo en lugar de dos ayuda a liberar espacio). Un grifo con manguera de ducha también facilita tareas como lavar el cabello o regar las plantas.
¿Qué más hay que tener en cuenta antes de comprar un grifo para lavabo?
Antes de realizar la compra, conviene revisar también los siguientes aspectos:
- Material. El material con el que está fabricado el grifo del lavabo determina su vida útil, es decir, el tiempo que nos durará. En el cuarto de baño, los grifos de latón con cabezales cerámicos son los que mejor funcionan. El latón es muy resistente a la corrosión y a los daños mecánicos, y en su superficie no proliferan los hongos ni las bacterias. Por su parte, el cabezal cerámico destaca por su excepcional fiabilidad: protege bien contra las fugas y garantiza un funcionamiento eficiente del grifo durante mucho tiempo.
- Comodidad de uso. El lavabo es uno de los elementos del baño que más utilizamos a diario. Por eso, conviene elegir un modelo de grifo que no requiera esfuerzo al abrir o cerrar el agua. Un mando o palanca que se mueva con suavidad mejorará notablemente la comodidad de uso del grifo.
- Superficie lisa y forma adecuada. La suciedad se acumula con facilidad en la superficie de los grifos. También es común que aparezcan marcas de agua y residuos de jabón. Una forma redondeada y una superficie no porosa facilitarán su limpieza: bastará con pasar un paño suave con un poco de detergente suave para mantener el grifo impecable.
Atención: Para el mantenimiento correcto de la grifería, no se deben usar productos químicos corrosivos ni estropajos abrasivos, ya que pueden dañar su superficie.
- Garantía. Al comprar grifos para el baño, presta atención a la garantía que ofrece el fabricante. Cuanto más larga sea, mejor. Por supuesto, compra grifos y otros accesorios de baño solo en tiendas de confianza, como absulo.