
El espejo es un elemento absolutamente imprescindible en cualquier cuarto de baño. Los espejos de baño son indispensables para la higiene diaria y también cumplen funciones adicionales, como la decoración o el diseño. Sin embargo, su elección debe estar bien planificada, pues un espejo mal elegido puede convertirse en una auténtica pesadilla.
Entonces, ¿qué espejo de baño elegir para encontrar el modelo perfecto según tus necesidades?
Un espejo de baño (al igual que un lavabo, inodoro, bañera o ducha) es un elemento importante, incluso obligatorio, de cualquier baño. Dependiendo del tamaño y estilo del interior, así como de su propósito (el baño puede servir a toda la familia o simplemente ser para invitados), un espejo debería ser una compra bien meditada. Además de fines estrictamente prácticos, el espejo también tiene funciones adicionales (decorativas y de diseño), e incluso, si así lo necesitamos, puede ampliar ópticamente el espacio del cuarto de baño.
Qué espejo elegir para el baño: el tamaño sí importa
El primer aspecto al que debes prestar atención al comprar un espejo es su tamaño. Como regla general, para un uso cómodo, su ancho debe estar entre 40 y 80 cm, y su grosor no debe ser inferior a 4 mm.


También conviene tener en cuenta los parámetros del espejo de baño, como su tamaño y forma, además de la altura a la que se va a instalar. La elección adecuada de estos parámetros garantizará comodidad durante su uso, influirá en la percepción visual del espacio y mejorará la iluminación del interior.
El tamaño del espejo también depende de la finalidad del espacio. En un baño pequeño para invitados, el espejo no tiene por qué ser grande; basta con uno que permita realizar con comodidad todas las actividades higiénicas necesarias. En comparación, en un baño familiar merece la pena elegir modelos más grandes, que se adapten también a los miembros más jóvenes de la familia y que, además, amplíen visualmente el espacio.
Las dimensiones del espejo también son especialmente importantes cuando se trata de un espejo sin marco, colocado directamente entre los azulejos. En ese caso, cada milímetro cuenta.
Espejo de baño: ¿qué forma y diseño elegir?
El espejo no solo sirve para maquillarse a la perfección, sino que también es un elemento decorativo ideal. Al entrar en el baño, es precisamente el espejo lo que llama la atención de inmediato, aportando luz y brillo al interior. Por eso merece la pena dedicar tiempo a su elección y, según nuestras necesidades y el estilo del baño, optar por un modelo con la forma y el diseño adecuados. Un espejo de vidrio de buena calidad puede influir positivamente en el aspecto del baño. Del mismo modo, un marco adecuado resaltará sus cualidades, especialmente en un estilo glamour. ¿Cómo elegir correctamente?


En primer lugar, conviene fijarse en las formas de los accesorios. Si el lavabo, el inodoro, la bañera o los grifos del baño se caracterizan por un diseño ligero, con formas delicadas y casi fluidas, elige un espejo redondo. En cambio, si el diseño del equipamiento del baño se basa en formas rectas y angulares, entonces será mucho mejor optar por un espejo rectangular. Lo más importante es que todos los elementos del baño armonicen entre sí y que ninguno introduzca un caos innecesario en el interior.
Un espejo ovalado es una buena opción cuando otros muebles tienen formas estilizadas, lo que te permite lograr un conjunto coherente. Tan importante como la forma del espejo es su marco. En baños glamurosos, los espejos con marcos plateados o dorados brillantes quedan bien. El estilo escandinavo y ecológico adorará los espejos en marcos de madera, mientras que los espejos con marcos de cobre o cristal quedarán a la perfección en baños tipo loft.
¿Dónde y a qué altura colocar el espejo de baño?
El espejo del baño debe estar situado en la zona de lavado, es decir, encima del lavabo, pero siempre por encima de la línea del grifo. La cabeza de la persona que se coloca frente al espejo debería quedar aproximadamente en la mitad de la superficie del mismo.
¿A qué altura debe montarse el espejo? Basta con respetar unos pocos parámetros para colocarlo en el lugar adecuado. Concretamente, el borde inferior del espejo debería estar a una altura mínima de 1,2 m desde el suelo, y el borde superior a unos 2 m del suelo, a la misma altura que la parte superior de la puerta del baño. Instalar el espejo a unos 20 cm por encima del lavabo ayudará a mantenerlo limpio, ya que no estará expuesto a las salpicaduras.
Iluminación del espejo de baño: ¿por qué merece la pena elegir un modelo con luz integrada?
¡Pero el espejo no lo es todo! Una buena iluminación también es fundamental. Por supuesto, lo mejor es elegir una luz para el baño con una tonalidad que se asemeje lo máximo posible a la luz natural. Es precisamente la luz natural la que favorece la funcionalidad del espacio y, al mismo tiempo, realza su estética. Teniendo esto en cuenta, los fabricantes de espejos apuestan cada vez más por modelos con iluminación integrada.
Este tipo de espejos suele estar equipado con elementos de vidrio lechoso. Gracias a esto, aunque emiten una luz suave, iluminan perfectamente el rostro durante, por ejemplo, la aplicación del maquillaje. Los espejos con tiras LED también son una muy buena opción; en contraste con los focos halógenos, que emiten una luz demasiado intensa que no armoniza con el espejo, provocando sombras y cambios de color en el rostro.


Sin embargo, si por alguna razón no optas por un espejo iluminado, debes recordar que el espejo igualmente necesita luz. En este caso, lo más recomendable son los apliques de baño colocados a ambos lados del espejo o un aplique grande instalado justo encima de él.







